«La increíble historia de… El señor Apestoso»: Amistad sin etiquetas

David Walliams es de mis autores favoritos, pues siempre he admirado su capacidad de contar historias de forma satírica para luego concluirlas con un mensaje emotivo. Y La increíble historia de… El señor Apestoso no es la excepción, especialmente porque tiene un personaje con uno de los trasfondos más crudos. Aquí te cuento más.

Chloe, la rechazada

Chloe es una niña de 12 años que vive en la cúspide de la inadaptación: tiene sobre peso, por lo que rechazada y acosada por sus compañeros del colegio; su madre la compara con su asombrosa hermana Annabelle, la mejor todo, mientras que ella no resalta en nada. Además, se siente sola.

Sin embargo, todo cambia cuando se acerca al vagabundo del vecindario, el señor Apestoso, un hombre pestilente y sucio que podría destruir las fosas nasales de una cualquier persona, pero que, curiosamente, también presenta unos modales y un vocabulario finísimo. Chloe se interesa por él y le brinda su amistad.

Lo que no imagina es que aquella decisión transformará la manera en que ve el mundo, aunque le conseguirá sus propios problemas con su madre, que es una esnob postulante a primer ministro. 

Distinta a las otras novelas de Walliams

Para mí, la novedad que aporta esta novela es el trasfondo del señor Apestoso, quien funciona como un personaje catalizador que lleva a Chloe a enfrentar sus propios temores para hacerle frente a su familia y ayudar a quienes ama. Y es que las motivaciones del peculiar hombre vienen de buscar que su nueva amiga se sienta aceptada y cómoda con su familia, compañía que a él le gustaría tener. Sumado a eso, la historia del señor Apestoso se revela como una de las explicaciones más impactantes de Walliams sobre la condición humana: el por qué debemos conocer el pasado de los demás para comprender su presente.

En cuanto a la crítica social repleta de comicidad, tan típica de Walliams, en este libro se enfoca en los políticos y las máscaras que usan para ganar los votos de las personas, mas no por eso se deja por un lado el mensaje final de la novela: el ser feliz con la vida que se tiene.

Otro punto importante es que se demuestra que una amistad no viene de compartir la edad, las circunstancias, la clase social ni los modales. Todo lo contrario: la amistad viene de no tener etiquetas y apreciar a la persona desde lo que ella aprecia de sí misma, pues Chloe y el señor Apestoso forjan un vínculo basado en permitirse ser auténticos sin juzgarse.

Y para añadirle el tono desgarbado a esta historia, más allá de la maquetación, las ilustraciones de Quentin Blake hacen un excelente trabajo tal como lo han hecho por tantos años con los libros de Dahl. Su estilo con Tony Ross es tan similar que casi olvidé que era él.

Así que, si quieres una novela divertida, juiciosa y con la dosis justa de emotividad, La increíble historia de…El señor Apestoso es la indicada.

¿Y tú ya la leíste?

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