«Professional Crocodile»: La magia del álbum ilustrado silente
Algunos especialistas en literatura infantil consideran al álbum ilustrado como la esencia de los libros para niños. Esto es porque un álbum ilustrado es la mezcla perfecta entre el texto y la ilustración al mismo tiempo que mantienen interdependencia entre ellos, demostrando así su importancia individual y conjunta.
Pero ¿qué ocurre cuando un álbum ilustrado solo tiene imágenes? Pues se trata de un álbum ilustrado silente, donde el texto es inexistente, pues lo que debe interpretarse son las ilustraciones. Y Professional Crocodile, de Giovanna Zoboli y Marichiara Di Giorgio, es el ejemplo perfecto de ello. Aquí te cuento más.
Una mañana como la tuya o la mía
El protagonista, un cocodrilo soltero, duerme de lo más delicioso y sueña con un momento tranquilo en el río cuando (agh) suena su alarma. Así comienza su día: despierta, se levanta de la cama, defeca, se cepilla los dientes, elige su mejor ropa y abandona su departamento.
A lo largo de las páginas, la historia nos lleva por su camino hacia el trabajo, transitando la ciudad a pie y a metro mientras vive cotidianeidades como las que tú o yo hemos experimentado: satisfacer el antojo de un pan, enojarnos con un conductor y hasta comprar flores. Un recorrido que nos toma de la mano por la belleza —y los retos— de la urbanidad.
A todo esto, ¿cuál es el trabajo del cocodrilo? Bueno, lo descubrimos al final (un giro de tuerca que no esperaba).
¿Por qué es un álbum ilustrado tan especial?
Desde la primera escena, el cocodrilo se identifica con el lector, pues ¿quién no se ha visto en la frustración de que la alarma interrumpa un sueño tan deleitoso? Desde ese momento, la conexión entre el protagonista y quien lo lee está forjada, sea un niño que madruga para ir al colegio o el adulto que va a ganarse el pan.
La personificación del cocodrilo, quien también comparte el mundo con los humanos y algunos otros animales que se van captando a lo largo de la historia, le da a la historia un toque de fantasía cotidiana muy a la literatura infantil de principios del siglo 20. Eso genera un tinte nostálgico y fabulesco que permite conectar con la inocencia implícita que hay en cada uno de nosotros.
Las acciones del cocodrilo a lo largo de su recorrido, junto con las ilustraciones que muestran la belleza de lo que el día a día nos hace obviar, recuerdan el placer de detenernos un instante a disfrutar de la sonrisa ajena, el olor de un pan y la bendición de comprar en el negocio de alguien más.
La historia no pretende endulzar la realidad, pues demuestra hasta lo incómodo que puede ser viajar en un metro muy lleno o toparse con conductores inconscientes.
Y, como es mi costumbre concluir los artículos hablando de las ilustraciones, el hecho de que estén creadas con crayón y una paleta viva mas no saturada convierten la narrativa en un caos tranquilo, por opuesto que suene eso, lo que a mi parecer le confiere su magia encantadora donde la nostalgia está servida.
Así que, si buscas una historia donde solo haya ilustraciones, este libro te volará la cabeza (y te sacará una sonrisa). Es un monumento a la maravilla del día a día en la urbanidad en que la mayoría vivimos por la mañana.
Por eso Professional Crocodile va a mis favoritos.
Te lo recomiendo.