«Wonder: Todos somos únicos»: Bonito pero innecesario

Wonder: Todos somos únicos

La lección de August, de R. J. Palacio, es uno de los crossovers que más marcó mi vida cuando lo leí en el 2017, especialmente porque me identifiqué con la vivencia de Auggie. Por eso es que compré el álbum ilustrado inspirado en la novela: Wonder: todos somos únicos, mas solo confirmé (otra vez) que la autora sigue explotando su universo sin que tenga algo nuevo para contar, y aquí te explico por qué.

Nada nuevo

Wonder: Todos somos únicos

El libro está protagonizado por Auggie, quien nos comparte su punto de vista respecto a cómo se siente en el mundo: sabe que es diferente, que su aspecto no es agradable a los ojos de los demás y que, en ocasiones, puede escuchar cómo la gente habla mal de él a sus espaldas. Su madre lo fortalece constantemente recordándole que es un niño maravilloso; sin embargo, eso no sana las heridas que le causan el que los demás ni siquiera se den la oportunidad de conocerlo.

Al final hay un mensaje empático pero muy abrupto.

No me gustó

El libro se ideó como un álbum ilustrado, una categoría en la literatura infantil en la que el mensaje, cuando lo hay, debe ser poderoso e hilar toda la estructura, haya historia o no. Aquí resulta ser muy poco reflexivo, sin humor y sin esencia.

Hay grandes álbumes ilustrados que comparten una idea sin necesariamente tener una trama, como No crezcas nunca, de Roald Dahl, en el que el mensaje se hilvana de una manera divertida, coherente, sustanciosa. No obstante, en este libro se siente como algo repetitivo para quienes leímos la novela de la que proviene y soso para quienes no leyeron la novela, pues no provoca ganas de seguir pasando las páginas. Al final se da a entender que todos merecemos un lugar en el mundo, y se transmite como cuando le pones la cabeza de un dinosaurio a una barbie: caza… de manera muy inconexa.

Wonder: Todos somos únicos

Lo único novedoso son las ilustraciones de la autora, de paletas saturadas y un estilo que conecta directamente con las portadas que conocemos. Incluso se antoja más una nueva edición de la novela con sus dibujos, tal como la mayoría de los middle grade que lanzan en la actualidad.

Así que es por esos motivos que Wonder: Todos somos únicos resulta ser un álbum ilustrado que llega a empatizar con las marcas de rechazo que todos hemos tenido sin necesariamente justificar su existencia. Es una muestra de cómo a veces se exprime demasiado la naranja.

De hecho, fue la segunda desilusión que viví con la autora desde que leí La lección de Christopher, un libro que promete un enfoque nuevo sobre la primera infancia de Auggie y que concluye con una historia ajena al personaje, de esas que te cuentan tus maestras para hacerte sentir culpable.

Wonder: Todos somos únicos

A este álbum ilustrado le di un 2 estrellas de 5.

Me alegro haberlo comprado en una oferta por el tercio de su precio.

¿Y tú ya lo leíste?

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