‘La abuela Filomena’: Un primeras lecturas divertido y juguetón
Como niño dosmilero que fui, sentí un golpe de nostalgia cuando encontré La abuela Filomena, de María Eugenia Blanco Palacios y Enrique Martínez, en la plataforma de lectura Everand. No me resistí a releerlo después de más de 21 años, por lo que fue un grato momento redescubrir la belleza de esta historia.
Una abuela que quiere algo diferente
La abuela Filomena amaba tanto ir a la escuela que, ahora que es anciana, decide regresar para salir de su rutina, del aburrimiento y para respirar un aire diferente. Pero no será una estudiante cualquiera, pues a pesar de su avanzada edad, se hará de amigos, entrará al equipo de porristas y se convertirá en la estudiante más popular, aunque no eso no le agrade al director.
Un primeras lecturas encantador
Había olvidado lo corta que es esta historia y lo perfecta que resulta como un primeras lecturas. Sus puntos fuertes recaen en la prosa rimada de enunciados cortos, lo que le da un toque de vivacidad y soltura a la narración sin quitarle protagonismo a las ilustraciones, esenciales para estimular la mente del pequeño lector. Además, está relatada por un narrador testigo, quien es compañero de clase de la abuelita.
Presentar a una mujer de avanzada edad tan bien recibida por los niños, enfatiza el hecho de que personas de todas las edades pueden crear relaciones amistosas entre sí si se encuentran puntos en común; en este caso, las actividades divertidas de la escuela.
Y, aunque la historia no se relata con un objetivo moralizante ni instrumental, recuerda lo divertida que es la escuela, especialmente para esas personas que aman aprender con el sistema educativo tradicional o que disfrutan las clases extracurriculares.
Por otro lado, las ilustraciones acompañan de manera idónea al libro, pues contienen un toque juguetón y dinámico muy caricaturizado pero que se perciben cálidas gracias a la acuarela y a los tonos suaves y vibrantes, tal como puedes percibir.
Así que La abuela Filomena es un primeras lecturas muy encantador que cualquier niño puede leer y disfrutar… Quizá hasta imaginarse a su abuelita o a la vecina anciana acompañándolo a la escuela. Sería muy divertido, ¿no?
¿Y tú ya lo leíste?