‘Hermie’: Dios te dará honra
Tal como me pasó con El juego de los deseos, encontré Hermie, de Max Lucado, por accidente en la página de Amazon. Y la nostalgia hizo las suyas, pues recordé que mi prima tenía un ejemplar físico de este título, por lo que decidí comprarlo en su versión digital. Y vaya que me sorprendió, ya que es un libro ilustrado dirigido a niños que aborda temas importantísimos en la fe cristiana. Aquí te cuento sobre él.
Hermie, tan simplón
La historia nos comparte la vida de Hermie, una oruga que no es nada especial: no tiene rayas ni colores vibrantes, a diferencia de las demás orugas; come cosas comunes y hace cosas comunes. Ser tan simplón lo entristece, pues le gustaría resaltar tanto como sus compañeros o como los otros animales.
Pese a ese sentir tan duro, Hermie no se lo guarda. Todas las noches se lo habla a Dios y Él le responde a su corazón.
«Dios, por qué me hiciste tan común? Las otras orugas tienes rayas. Algunas tienen pintas. Incluso vi una con pintas y rayas. ¿Pero, yo? No tengo nada. Simplemente soy… Hermie».
Por eso, una noche, Dios le confiesa que no ha terminado la obra en él y que es momento de esperar.
No voy a espoilear cómo termina la historia, ni siquiera para ti, papá o mamá que estás leyendo esta reseña. Tan solo confía en que es un librazo y conoce cuáles son los temas que se abordan que, considero, son sumamente necesarios en el crecimiento de la fe cristiana, especialmente cuando somos niños.
Comparación
Hermie se compara con cada ser con el que se cruza, algo con lo que batallamos los seres humanos y que en ocasiones merma nuestro gozo. Sin embargo, es bueno recordar que Dios nos hizo únicos de acuerdo a su propósito con nosotros.
Sentimiento de inferioridad
Hermie se siente insignificante por no cumplir los estándares que cree que debe cumplir. Pero debe recordar que Dios es quien le da valor.
No entender a Dios
A veces, ni como adultos comprendemos lo que Dios hace o por qué lo hace, algo que puede frustrarnos a pesar de que sabemos que todo obra para el bien de quienes lo amamos. Y por supuesto que está bien que le preguntemos a Él el porqué, como un desahogo; Él nos consuela mientras entendemos el proceso.
Sentirse burlado
Hermie es blanco de burlas debido a que habla con Dios. Como cristianos, es bien sabido que hay personas que nos ven como locos o tontos, y eso es parte de la vida en fe. Pero Dios tiene la última palabra.
Dios honra en su momento
A pesar de que Hermie ha sido humillado y se ha sentido incómodo consigo mismo, pasa por un proceso que lo conduce a la honra que Dios tiene para él.
Si a todos estos factores les agregamos ilustraciones digitales muy dosmileras que me recuerdan a los Save-Ums! o a los Cubitos Dubidú, se crea un cuento nostálgico, dulce, con el que todo niño (o adulto) creyente puede identificarse.
Por lo tanto, Hermie es una historia sencilla de digerir, acogedora, capaz de recordarnos que todo proceso obra para bien y que, si confiamos en Dios aun cuando sentimos que nos está fallando, nos acabará dando la honra con la que tanto desea consentirnos.
Hasta el momento, tiene el puesto número uno en lecturas cristianas infantiles.
¿Y tú ya la leíste?