Clasificaciones de la literatura infantil (y por qué es necesario conocerlas)
La literatura infantil es la dirigida a los niños, pero solo se le puede considerar literatura si satisface las necesidades del lector; si no lo subestima, si lo entiende, si empatiza con él. Y, como tal, tiene su propia clasificación, pero no me refiero a los géneros (narrativo, lírico o dramático) ni a los subgéneros, como lo serían la fantasía, el realismo, el misterio, el suspenso... No. Me refiero a las categorías basadas en sus objetivos.
Cada una de ellas genera una experiencia diferente para el lector, para bien o para mal dependiendo del contexto. Y es por ese motivo que es tan importante que las conozcas, ya sea porque eres un papá en busca de un libro para su hijo o una maestra intentando que adquieran el hábito de la lectura.
Veamos cuáles son.
Clasificaciones de la literatura infantil
Literatura original o creada para niños
Esta literatura está conformada por las historias que fueron escritas pensando en los niños como receptores. Por lo tanto, suelen abordar temas de su interés y que reflejan sus vivencias, como sus dudas sobre el mundo, problemas dentro de la familia, aventuras y diversión, aquello que les gustaría tener o el simple hecho de sentirse como los héroes.
Entre los títulos que representan esta clasificación se encuentran Matilda, de Roald Dahl, Mary Poppins, de P. L. Travers, Manual para corregir adultos malcriados, de Francisco Hinojosa, Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak...
Literatura ganada
Esta literatura es la que fue creada principalmente para los adultos, pero que, con el tiempo, los niños la adoptaron como suya por hablar temas universales, como los sueños, las crueldades y la esperanza dentro de la realidad. Los ejemplos más fuertes, que también funcionaron como base para la literatura infantil, son los cuentos de hadas: Cenicienta, Blancanieves y los siete enanos, Caperucita Roja...
Debo aclarar que los cuentos de Hans Christian Andersen no pertenecen a esta literatura, sino a la original, pues el autor escribió sus cuentos pensando en los niños como su público principal: El patito feo, La Sirenita, La pequeña cerillera...
Literatura instrumental
A veces también llamada informativa o escolarizada, es la literatura que no tiene un enfoque artístico o puramente literario, pues su objetivo es informar de manera divulgativa. No pretende despertar emociones en el lector ni transmitirle una experiencia relacionada con la imaginación, sino que busca brindarle hechos o datos debido a un propósito educativo. Los libros escolares de editorial Santillana son un buen ejemplo de ello.
Cabe destacar que, actualmente, la literatura instrumental puede fusionarse con la original, que resulta en la no ficción con enfoque artístico, ya que pretende ser divulgativa sin que la experiencia literaria se pierde al desarrollar el libro como un objeto estético y cultural. Un ejemplo de esto es El bosque de lo diminuto, de Sol Undurraga y Mujer Gallina.
Literatura creada por niños para niños
Además de las tres categorías anteriores, hay una no oficial, no adoptada por la mayoría de estudiosos de la literatura infantil, y esa es la literatura creada por niños para niños, como lo pueden ser los libros producidos en el proyecto Cuéntame tu cuento, de Editorial Piedrasanta (Guatemala), en el que los niños escriben e ilustran sus propios libros (un proyecto con beneficios de lecto-escritura para los más pequeños).
El cuento que escribió e ilustró mi sobrina de, en ese entonces, tres años.
Entonces...
¿Por qué es necesario aprender estas clasificaciones?
Primero, porque es necesario que hagas las paces con la literatura infantil. Tal vez cuando eras niña tu tío te regaló un libro sobre los diferentes tipos de insectos (literatura instrumental); te pareció tan aburrido que agrió tu experiencia lectora. Bueno, quizá si tu tío habría conocido estas clasificaciones, habría optado por un volumen de cuentos, un cómic o una novela. Y viceversa. Segundo, en conjunto con el punto anterior, porque nos permite seleccionar libros con un mejor criterio, sea para nosotros mismos, para otro pequeño lector o para una actividad.
Así que, la próxima vez que veas un libro, te animo a que identifiques a qué clasificación pertenece. Descubrirás y entenderás mejor el enfoque que quisieron dar y por qué te llama la atención (o no), por qué funcionaría o no.
Y espero que me cuentes en qué clasificación están tus libros infantiles favoritos. Te estaré leyendo.
Eso es todo.
¿Por qué un libro te aburre y otro te divierte? ¿Es culpa del autor o porque no conocemos su clasificación?