Entrevista a Roald Dahl (1989)
Roald Dahl
Hace más de una década, mientras navegaba por la web de Roald Dahl, que en ese momento era el escritor al que más admiraba, encontré una entrevista grabada en audio que le hicieron a finales de los años ochenta. Me costó entenderle por su acento inglés, por lo que una amiga que es traductora e intérprete me ayudó a transcribirla al español algunos años más tarde, y aquí te la comparto.
Se trata de algunos secretos curiosos sobre sus novelas mezclados con consejos para todos aquellos que amamos escribir para niños.
Foto de Longreads
Y, por si necesitas saberlo para comprenderla mejor, Roald Dahl fue uno de los autores más prominentes de la literatura infantil del siglo XXI. Él escribió Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, Los cretinos, Las brujas, James y el melocotón gigante… novelas que se opusieron al adultocentrismo de la época y cuyo humor tan políticamente incorrecto le confirió a los niños un espacio de libertad. Así que, dicho esto, aquí va...
1. ¿Cómo es escribir un libro?
Cuando estás escribiendo, se siente como tomar una caminata muy larga, a lo largo de valles y montañas y demás cosas. Obtienes la primera vista de lo que ves y lo escribes. Luego caminas un poco más lejos, a la cumbre de una montaña y ves algo más, y lo escribes. Y te vas así día tras día, viendo diferentes vistas del mismo paisaje. La montaña más grande de la caminata es el final del libro, porque esa tiene que ser la mejor vista de todas. Cuando ves todo en conjunto y regresas a ver todo lo que has hecho y en lo que resulta, te sorprendes, pero en realidad es un proceso verdaderamente largo y lento.
2. ¿Cómo obtienes las ideas para tus historias?
Con una pequeña semilla de idea… un pequeño germen, pero incluso eso no se consigue fácilmente. Puedes pasar buscando esa idea por al menos un año, más o menos. Cuando me llega una buena idea, inmediatamente la escribo para no olvidarla. Y, al tenerla, no inicio un boceto escribiéndola al instante, sino que cuidadosamente camino un poco, pienso la idea, la olfateo y luego veo si en realidad va a funcionar, porque cuando inicias un libro te embarcas en un año entero de trabajo, lo que resulta en una decisión muy grande.
3. ¿Cómo surgió la idea de James y el melocotón gigante?
Tengo mucha fascinación con la idea de una manzana, pues hay muchos arboles de manzanas por aquí en Londres. Se ven cómo pasan de ser manzanas muy pequeñas hasta llegar a ser más grandes. Y me vino el pensamiento obvio de: ‘¿qué pasaría si no dejaran de crecer? ¿Por qué deberían dejar de crecer cuando llegan a un tamaño determinado?’ Esa cuestión me gustó, pensé que era una buena idea, y solo tuve que pensar qué fruta me gustaría tomar para mi historia. Pensé en una manzana, una pera, una ciruela, y luego en un melocotón, que es una fruta muy bonita, grande y blanda, y se puede ir dentro de ella porque tiene una gran semilla en el centro, con la que se podía jugar en la cabeza. Y así comenzó la historia.
Foto de Film Streams
4. ¿Cuál es tu rutina de trabajo?
Mi rutina de trabajo es muy simple y siempre ha sido la misma los últimos 45 años. Lo mejor es, por supuesto, nunca trabajar mucho tiempo de corrido, porque después de dos horas ya no estás en tu punto más alto de concentración, así que hay que detenerse. A veces, en la mañana estoy muy cansado como para trabajar, por lo prefiero comenzar más tarde; inicio a las 10:00 de la mañana y me detengo a las 12:00 del mediodía sin importar qué tan bien voy, incluso si estoy muy o poco inspirado; mantengo las nalgas en la silla y me obligo a escribir. Si no lo haces, comienzas a alejarte del trabajo y nunca terminarás.
Foto de Austin Kleon
5. ¿Cómo mantienes la emoción al escribir una historia?
Una de las cosas vitales para un escritor es terminar un libro, lo que es un proyecto tardado que va a tomar alrededor de un año. Hemingway, un gran escritor americano, me enseñó el mejor truco cuando se está tomando un largo recorrido; él simplemente dijo: «Cuando vas bien, deja de escribir». Y eso significa que, si vas bien, es porque sabes a dónde vas, sabes cómo se va a llevar el final del capítulo y lo que las personas van a hacer, por eso no debes continuar escribiendo. Si te detienes cuando vas bien, dejas todo y te vas de ahí, ya no puedes esperar el momento de volver, porque sabes a donde vas a ir después, y eso es hermoso. Tienes que tratar de hacer esto todas las veces, todos los días, a lo largo del año. Saber dónde detenerte. Si te detienes cuando estás en un momento en blanco, estás en problemas.
6. ¿Qué tan fácil fue escribir Matilda?
Pasé entre seis y nueve meses escribiéndolo y, cuando lo terminé, me di cuenta de que no estaba bien. La pequeña niña (Matilda) se mantiene cambiando todo el tiempo, y no me había tomado la molestia de escribir eso en los capítulos. Así que comencé a reescribir cada palabra un año después, hasta que noté en lo que me había equivocado, por lo que que ya fui capaz de tener bien al personaje principal, los demás personajes y sus motivaciones. Fue una experiencia interesante que nunca había tenido qué hacer antes; quizá a mi avanzada edad ya no estoy tan bien en esto, y me toma más tiempo, pero a decir verdad, tuve que reescribir todo el libro y ahora estoy muy feliz con él. Pienso que está bien, y verdaderamente no lo estaba antes.
Primera edición de Matilda
7. ¿Cómo mantienes entretenidos a tus lectores?
Mi ventaja, por suerte, es que me río de las mismas bromas de las que los niños se ríen, y esa es una de las razones por las cuales soy capaz de hacerlo. No me siento aquí y me lleno de risas, sino que digo bromas en el momento todo el tiempo. Para mí el libro tiene que ser emocionante, rápido y contar con un buen desenlace, pero tiene que ser divertido. Cada libro que hago es un nivel diferente de esto, como El Gran Gigante Bonachón o James y el melocotón gigante o Danny, el campeón del mundo. Quiero decir, que hay una línea muy delgada entre matarse de la risa y llorar, es una línea muy muy delgada; es como ver una cascara de banano tirada en la calle con la que te matas de la risa cuando alguien se resbala y cae de espaldas, pero de repente te das cuenta de que la persona se quebró una pierna, así que de inmediato te dejas de reír y ya no es una broma. No lo sé, es una línea delgada y solo tienes que tratar de encontrarla.
8. ¿Cómo creas a los personajes?
Cuando estás escribiendo un libro, hay personas dentro de él en oposición a los animales. No está bien tener personas… porque eso no va a interesar para nada a tus lectores. Todo escritor infantil tiene que usar personajes que tengan algo interesante sobre ellos; yo creo que la única forma para hacer mis personajes verdaderamente interesantes para los niños es exagerar sus buenas o malas cualidades, así que, si la persona es traviesa, o mala o cruel, la haces muy traviesa, muy mala o muy cruel. Si son feas, las haces extremadamente feas, y creo que es divertido, porque crea un impacto.
Los Cretinos (Netflix, 2025). Foto de What’s on Netflix
9. ¿Cómo incluyes sucesos horrorosos?
Nunca describes ningún horror, solo describes un evento y dices lo que pasó. Por ejemplo, en Charlie y la fábrica de chocolates, los niños saben que Augusto está metido en la maquina de chocolate de Willy Wonka. El padre grita: «¿dónde esta Augusto?» y Wonka le dice: «Él va a ser convertido en dulce de leche». El personaje explicó el final, no el suceso, tampoco escuchas al niño gritando o algo por el estilo.
Willy Wonka (foto de Pinterest)
Así que, cuando te toque escribir esa historia que has guardado en tu mente y corazón, mírala como una semilla o como una caminata. Lo importante es que comiences a trabajarla y te diviertas en el proceso, al que debes comprometerte.
Gracias por tu sabiduría, Roald Dahl.
Consejos y curiosidades que compartió el autor de Matilda y de Charlie y la fábrica de chocolate.