‘Zapatos nuevos y sopa de almendras’: Enamorados anticanónicos

Zapatos nuevos y sopa de almendras

¿Has sentido que eres demasiado extraño como para que una persona te vea como lo mejor que le ha pasado en la vida? Si es así, quizá hasta has dejado de creer en el amor. (Te entiendo). Sin embargo, una historia como Zapatos nuevos y sopa de almendras, de Begoña Oro, es lo que necesitas, pues te recuerda que siempre habrá un roto para un descosido —como diría mi abuelita—. De hecho, me ayudó a recuperar la fe en encontrar a mi otra mitad… Algún día. Ejem, ejem.

Pero bueno, basta de ventilar mi vida personal. Es momento de contarte sobre esta novela que brinda una propuesta diferente en el género de romance. 

Zapatos nuevos y sopa de almendras

Estación de Atocha

Una entrevista fatal

Victoria Grande Lagunas está cansada de vender tickets en la estación de Atocha, en España. Es por eso que decide dar un nuevo rumbo a su vida laboral y asiste a una entrevista en una empresa reclutadora, donde la recibe el jefe de Recursos Humanos junto a su aprendiz, Pablo, de 30 años.

Lo que debería ser una oportunidad para compartir sus aptitudes acaba como un stand up en el que cuenta que su madre vive con ella desde que la dejaron enrollada adentro de una alfombra en la puerta de la casa. 

Tras relatar aquello queda como una completa extraña ante el jefe, pero no ante Pablo, quien queda intrigado por su anécdota. De hecho, su deseo de saber más sobre Victoria lo hará ser amable con ella, especialmente cuando se encuentren en un café por casualidad… sin imaginar que surgirá una comodidad única entre ambos.

¿Puede haber amor entre ambos? Hum… Veremos.

Zapatos nuevos y sopa de almendras

No leo romance, así que tenía mis dudas respecto a esta historia. Sin embargo, me gustó más de lo que creí posible. Primero, porque los personajes son anticanónicos; no es la chica tímida que cree que es fea y que se enamora del chico popular. Todo lo contrario: nos presenta a una mujer excéntrica que reconoce sus falencias pero también sus sentimientos; y a un hombre masculino, tierno, detallista y con responsabilidad afectiva. Ah. Qué bonitos son. 

A pesar de que la novela abusa de las casualidades, se sostiene en que está contada con tres puntos de vista principales —el de Victoria, el de Pablo y el de un narrador en tercera persona— con los que, aunque es un slow-born (romance cocinado de forma lenta), te mantienes al borde del asiento porque ves cómo suscitan los sentimientos por el otro. 

Zapatos nuevos y sopa de almendras

Otro punto a favor es que carece de escenas sexuales y se aferra a la comicidad, lo que causa una sensación inocente al recordarte que el romance va más allá de las apariencias o del deseo; a veces tan solo se trata de que la otra persona te comprenda y te vea maravillosa, incluso cuando ni tú te lo crees. 

Para cerrar con broche de oro, tal como el apellido de su autora, enfatizo en el estilo de la obra: una prosa afilada, sencilla, repleta de imágenes cotidianas con las que cualquier lector puede identificarse. También contiene frases que homenajean a los lectores principales de Begoña Oro, los niños, ya que esta es su primera novela para adultos.


«Se equivocan quienes valoran el mérito de crear una buena ficción. Hay un inmenso mérito en quien es capaz de creerla. Hace falta bondad. Y por eso todos los niños son capaces de creer en los Reyes Magos mientras son pequeños, mientras son buenos».

Begoña Oro, Zapatos nuevos y sopa de almendras


Todo ese conjunto dota de inocencia este romance.

Así que Zapatos nuevos y sopa de almendras es una historia de amor enternecedora que te recuerda que, no importa cuán raro o distinto seas, ahí anda esa persona con la que descubrirás que el amor verdadero existe. 

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